Socialización de cachorros, primeros paseos

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INTRODUCCION

El concepto de socialización es bastante amplio, a veces lo reducimos al hecho de que nuestro perro se encuentre con otros perros, cuantos más mejor y sea como sea. A veces, el mero hecho de llevarle a espacios concurridos, llenos de perros, lo consideramos socializar.

En realidad, si trasladamos algunas situaciones a nuestra propia vida, podríamos ver claramente si nuestro perro está socializando o no y si, de hacerlo, lo está haciendo bien.

Vamos a ver algunas situaciones en las que nos podemos encontrar:

Imaginemos que llevamos a nuestro cachorro a un espacio canino lleno de perros, él entra, olisquea, los observa, y se queda cerca nuestro, si le tiramos un palo va a por él y lo mordisquea. Algún perro se acerca y se va.

¿Está socializando?

Nuestro cachorro, por el contrario, entra en el espacio canino y salta sobre la cara del resto de perros, lamiéndoles.

¿Está socializando? ¿Es una forma correcta de hacerlo?

Entra al parque y los perros que allí hay le rodean y le olisquean, él se sienta y empieza a lloriquear, alguien se nos acerca y nos dice «¡No te preocupes, está aprendiendo!»

¿Qué está aprendiendo? ¿está socializando? ¿es una forma correcta de hacerlo?

Al día siguiente no volvemos al mismo lugar, nos vamos a otro parque, para que conozca otros perros, y vamos en distintos horarios, y vamos cuando más perros hay; además vamos a quedarnos un par de horitas, para que se canse.

Mismas preguntas.

En nuestro afán de socializar seguimos con la regla del «cuantos más mejor», y aumentando exponencialmente la probabilidad de encontrarnos con un perro desequilibrado, o/y con pocas ganas de que un cachorro se le suba a la cara. Y un día «a nuestro cachorro le ha marcado otro perro, sin avisar».

Mismas preguntas

¿A qué conclusiones llegamos?

Con esto no pretendo dar lecciones a nadie, pues yo también he estado en la situación de pasear con mi cachorro durante horas «a la caza de otros perros para socializar», sino de observar el porqué a veces no se hace correctamente la socialización y primeros paseos del cachorro, cuando creemos que sí.

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CONCLUSIONES

Si vamos a un bar y nos tomamos algo en la barra rodeados de gente, sin mediar palabra, está claro que no socializamos. Si entramos saludando a cualquiera que nos mire, como si fuera nuestro amigo de toda la vida, estamos socializando como mínimo lo suficientemente mal como para que huyan de nosotros. Si tenemos nuestro bar/cafetería/lo que se quiera preferido, donde vamos con nuestro grupo de amigos habitual, y se nos impone ir a otro nuevo, y luego a otro nuevo, y luego a otro nuevo, y conocer a gente nueva, porque «hay que conocer gente nueva y tener amigos en todos lados», acabaremos teniendo muchos conocidos, y pocos o ningunos amigos, con lo cual, sabremos muy bien hacer conocidos, pero no amistades.

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Con los perros pasa más o menos igual, y con los cachorros hay que añadir el hecho de que en sus primeros paseos, todo es nuevo (¡hasta los humanos con los que convive, hace un  mes que los conoce!), y durante el primer año de vida van pasando por diferente fases que pueden desestabilizarles.

Socializar es comprender y comunicarse correctamente con otros perros y personas, de forma coherente con cada situación. Para que el cachorro lo haga adecuadamente necesita seguir una progresión, donde nosotros seamos una constante que le aporte seguridad. Las personas conocidas y desconocidas deben ser delicadas con el cachorro, y se le debe dar la opción de explorar y conocer otros perros de forma gradual. Conocer en primer lugar su entorno, ampliando su propio «mapa mental» poco a poco, y los perros que lo integran (y esto no es únicamente verlos y jugar con ellos, esto es olerlos, oler sus orines y sus heces, los lugares por los que han pasado, etc), es una forma correcta de hacerlo. Aprender a pasear con correa, a acercarse de forma calmada a otros perros, aprender a acudir a la llamada, y dejarle elegir sus propias amistades, aporta seguridad y tranquilidad, sienta las bases de su equilibrio emocional y le permitirá entender mejor el mundo que le rodea y a sus integrantes.

Los paseos de horas, las multitudes desconocidas, pasar a un lugar nuevo sin haber conocido lo suficiente el anterior, dejar que personas desconocidas lo acaricien, forzarle a saludar, etc, sienta las bases para el desequilibro emocional y el estrés crónico. Debemos huir del «cuánto más mejor», y no tener prisa. Afianzar un paso para dar el siguiente, construir nuestro vínculo con nuestro perro, y dejarle construirlo con otros, cachorros y adultos, que le enseñarán las lecciones más valiosas.

Nuestro cachorro nos va a mostrar sus preferencias, sus puntos fuertes y sus puntos flacos, sus temores, y sus fortalezas, si le damos tiempo para hacerlo. No tengamos prisa, el mero hecho de tener la voluntad de socializar a nuestro cachorro y el deseo de que pase horas fuera y se divierta, ya es algo muy positivo. Además, si nuestro cachorro es un Shiba, tengamos en cuenta que es probable que tenga una mezcla explosiva de impulsividad e intromisión, que lo hará imprevisible tanto para nosotros como para otros perros en muchas ocasiones, hasta que conozcamos a nuestro Shiba como individuo, sus propias tendencias y «perronalidad».

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CONSEJOS GENERALES

  • En su vida de cachorro, aumentar gradualmente el tiempo del paseo, y las distancias.
  • Enseñar al perro a ir de la correa de forma tranquila, sin tirar.
  • Enseñar al perro a acudir a la llamada haciéndonos interesantes para él, no llamarle únicamente cuando le vamos a atar.
  • No cogerle en brazos cada vez que otro perro le gruña, no regañarle si es él el que gruñe, ni dejarle solo. El gruñido es solo otra expresión más, si tienes que llevártelo, hazlo con suavidad, a ser posible con la llamada u otro «comando».
  • No perderlo de vista.
  • En Shibas, nunca creas que tu perro no se va a escapar. Ten una cuerda de aproximadamente dos o tres metros atada a su arnés si todavía no le has enseñado la llamada. Mantente alerta si tu Shiba mira al horizonte y no interactúa contigo ni con otros perros.

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OTRAS LECTURAS Y SERVICIOS

  • Os dejo un artículo mucho más completo de otra educadora canina: https://pateducadoracanina.com/socializacion-cachorro/
  • Os recomiendo el curso para cachorros, y el curso para perros jóvenes de Educan: http://www.adiestramientoeducan.com/madrid
  • Si quieres solicitar servicios específicos para la educación de tu Shiba adulto o cachorro (o cualquier otro perro de raza primitiva o mix de raza primitiva) infórmate y ponte en contacto con nosotros desde aquí: https://shibainumadrid.com/servicios-de-educacion-canina/
  • Para otras razas/mestizos envíanos un mail a: mononoawareshibas@gmail.com

¡Gracias por leer!

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Cuidados básicos: el manto y la muda

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Ginga con siete meses, se puede ver la subcapa en la zona del cuello.

En este artículo os voy a hablar sobre el cuidado del pelo en el Shiba y su famosa muda de pelo.

El Shiba es un perro de tipo spitz (raza clasificada dentro del grupo «perros tipo spitz y primitivo» por la FCI), esto quiere decir que tiene dos capas de pelo, fáciles de distinguir. Una subcapa de pelo densa, cuya función es (entre otras) proteger del frío en invierno, y una capa de pelo más gruesa, menos suave y generalmente más dura al tacto, que se extiende sobre la subcapa, protegiendo de la suciedad y el agua.

El Shiba muestra su manto en todo su esplendor especialmente en Invierno, ya que esta es la estación más fría y, por tanto, en la que mayor volumen de pelo en la subcapa presenta.

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Amaki con todo su manto

Algunos factores ajenos al cambio de estación pueden afectar al manto del Shiba, o hacer que no se desarrolle en volumen, brillo y calidad, como nos gustaría. La longitud, abundancia y calidad del pelo, tienen una base hereditaria tan determinante como los genes para la herencia de la estatura o el desarrollo muscular. Normalmente, un Shiba descendiente de ejemplares con gran volumen de pelo y calidad del mismo, suelen presentar (desde el nacimiento), un pelo denso y suave; por el contrario, ejemplares cuyos padres presentan un pelo corto y escaso, presentarán desde el nacimiento pelo escaso y más bien seco o duro. Algunos Shibas  no presentan subcapa por motivos hereditarios, quizá porque algún ancestro fuera de otra raza no spitz.

Factores relacionados con la temperatura o el clima pueden hacer que el Shiba no desarrolle nunca una subcapa de pelo abundante. Un clima cálido, y el uso constante de la calefacción en el hogar del animal, puede llevar a que no se desarrolle esta subcapa.

26474_PLA_Luposan_Biotin_2Factores relacionados con la alimentación son muy significativos. La carencia de biotina conlleva un pelo quebradizo, y una raíz debilitada, lo que provocará una caída anormal del pelo, tanto de la subcapa como de la capa principal. Una alimentación pobre en nutrientes, el estrés, un estilo de vida sedentario y poco estimulante, y los cambios,  entre otros muchos factores, pueden estropear el manto de nuestro perro. El manto de nuestro perro no solo nos dice si está bien alimentado, también nos da pistas sobre su bienestar psicológico.

El Shiba generalmente muda dos veces al año, en estas dos ocasiones pierde absolutamente todo el «pelo de invierno» (la subcapa de la que hablamos). Cepillarle con una cepillo tradicional suele implicar un trabajo costoso e inútil. Existe una amplia gama de cepillos para perro, sin embargo en el caso del Shiba, cuyo manto no produce enredos, y generalmente se mantiene limpio y saludable durante todo el año, se suele utilizar un cepillo tipo escarpidor (importante adquirir siempre el escarpidor para pelo medio, o largo, de lo contrario cortaremos el pelo en lugar de quitar el pelo muerto).41l43V5YpeL._AC_US218_

Cuando no conocemos este tipo de perros, nos solemos asustar en las primeras mudas, preguntándonos si es normal la cantidad de pelo que está perdiendo. Para poder analizar correctamente la situación tenemos que tener en cuenta lo siguiente:

En la muda se pierde el pelo de la subcapa, pelo suave, de color blancuzco, grisáceo o rojizo, de escaso espesor, y tacto algodonoso. En la muda no debe perderse pelo de la capa superior, duro y áspero, que es rojo, negro, o blanco, según el color de nuestro ejemplar (el Shiba de la poco común variedad «sésamo» tiene en la capa superior pelos tanto rojos como negros). Si nuestro perro está perdiendo pelo duro, de la capa superior, probablemente presente una carencia nutricional, o se encuentre en una situación estresante. Si este pelo lo pierde únicamente en el cepillado, no estamos utilizando el cepillo adecuado y le estamos arrancando o cortando pelo al perro.

En la muda no se producen calvas. El perro pierde volumen, quedándole un pelo más duro, y pegado al cuerpo, al  no encontrarse ya la subcapa densa, pero bajo ningún concepto ha de presentar zonas sin pelo. Si esto se presenta acudiremos al veterinario o al dermatólogo. Puede deberse a una alergia, a irritación por un cepillado demasiado frecuente y fuerte, u otros motivos.

 

Amaki sin y con subcapa

La muda no dura todo el año. Los perros no pierden pelo durante todo el año. Si esto ocurre nuestro perro no está recibiendo la alimentación adecuada, o nunca se le ha liberado de todo el pelo muerto en la muda y por tanto el pelo muerto y el pelo con raíz, se confunden entre ellos. Quizá el perro esté estresado o sometido a cambios de temperatura muy radicales, como por ejemplo aquellos Shibas que pasan  parte del tiempo en casa y parte en el jardín, o finca, bajo las inclemencias del tiempo.

El pelo de la muda no se debe quitar mediante técnicas de arrancado del pelo (stripping o similar), ni tampoco es sencillo quitar el pelo «de una sentada», no todo el pelo de la subcapa se pierde al mismo tiempo, se va desprendiendo de forma progresiva durante el cambio de estación. Si queremos quitarle todo el pelo muerto a nuestro perro al comienzo de la muda, no podremos, porque no todo el pelo que va a mudar estará desprendido desde el inicio.

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Amaki. Color rojizo del manto «de invierno» en la variedad «black and tan».

El cepillado en periodos en los que no se produce muda es positivo para mantenerlo limpio, pero un cepillado y bañado excesivo pueden producir desequilibrio del PH de la piel, debilitamiento en el pelo, irritación de la piel y escamación de la misma (a parte de estrés, normalmente al perro no le gusta la peluquería). Dos baños anuales y un cepillado semanal o mensual, son más que suficientes para el Shiba. La frecuencia del cepillado y bañado obviamente estará relacionada con los hábitos de vida del perro, hay que tener presente que la capa de pelo dura del perro unida a la subcapa, hacen que la suciedad y el agua rara vez llegue a la piel, por eso no es ni necesario ni recomendable, bañar a nuestro perro cada vez que se moje o se ensucie de barro; un cepillado para limpiar el pelo y una espuma en seco adecuada, limpiará el pelo sin dañar la piel.

Otro aspecto a tener en cuenta es que, debido a la densidad de pelo de esta raza en especial cuando la subcapa está presente, si el perro tras el baño no se ha secado correctamente, puede generar hongos en la piel. Al forzar el mojado en el pelo y piel del perro, creamos zonas de humedad idóneas para la proliferación de hongos y/o bacterias. Por otro lado el uso de secadores de pelo y el abuso de peluquería, puede producir pequeñas abrasiones e irritaciones en la piel del perro, que pueden tardar meses en curar, y producir lesiones crónicas.

Los perros normalmente no necesitan cuidados de peluquería, aunque puede ser útil para deshacernos del «pelo muerto» de la muda, para desenredar el pelo en razas más complicadas, etc. Sin embargo, hay que ser cauto con el uso de colonias, y también con el baño excesivo.

Recomiendo champús formulados específicamente para respetar el ph del perro, no es problemático utilizar un champú de olor agradable, ni un acondicionador, ni un perfume muy suave de forma puntual, sin embargo, lo ideal es respetar todo lo que nos sea posible su olor natural.

Espero que este artículo haya sido de tu utilidad e interés

¡Gracias por leer!

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Características del Shiba: carácter y «perronalidad»

En este artículo hablamos de las características del Shiba a nivel de carácter y de «perronalidad». Si lo que quieres es leer algo genérico que incluya las características físicas aquí tienes el estándar del Shiba

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En Japón existen tres tamaños de perros nativos, el grande como el Akita, mediano como el Kai, el Hokkaido, Kishu y Shikoku, y el pequeño, del cual trata nuestro artículo: el Shiba.

Shiva vs Akita

El Shiba suele compararse con el Akita japonés, y es muy habitual escuchar que el Shiba es en realidad un Akita en miniatura. Realmente, el Shiba y el Akita son razas primitivas distintas, y una mirada con atención a ambos nos permite distinguir a simple vista las evidentes diferencias:

 

Características básicas del Shiba

Son perros atléticos, ágiles, que no han perdido su instinto de caza. Son inteligentes, autónomos, independientes, cautelosos y tozudos. No es fácil entrenarlos en obediencia, ya que no tienen un gran interés en provocar admiración en sus dueños, ni tampoco por la recompensa de una chuchería canina. A menudo el Shiba sabe perfectamente que se le solicita, pero sencillamente no le compensa gastar energía en cumplir órdenes.

Para el Shiba, la mayor fuente de felicidad es la libertad. Correr por el campo, disfrutar del aire libre, explorar nuevos territorios, y perseguir una pequeña presa, es casi como un sueño para él.

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Ginga (izq), y Ami (dcha), corriendo libres.

«Perronalidad»

Esta raza tiene fama de ser poco afectuosa, escapista y arisca. Lo cierto es que como raza primitiva, y japonesa, no tienen una tendencia acusada a ser amistosos y cariñosos con los humanos, como otras razas seleccionadas por el hombre buscando una especial docilidad. Esto hace que el Shiba requiera una dedicada socialización con perros y personas, y preferible que su familia humana tenga conocimientos de educación canina, y que acepten su forma de ser particular. Para el Shiba un humano no es por sistema alguien a quien adorar y querer, sin embargo, cachorros criados en un ambiente familiar, con atención, cariño y una estimulación temprana adecuada, son cachorros afectuosos y atentos.

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Mono no aware Kuroi, Pícara y Mono no aware Kuroi, Haru, acurrucados.

Un Shiba no olvida facilmente. Los traumas referentes a personas y otros perros se quedan muy fuertemente grabados en su memoria. Un Shiba que ha sido maltratado por personas, o que sencillamente no ha tenido suficiente contacto con ellas, mostrará un recelo enorme hacia las mismas. El mejor criador puede ofrecernos ejemplares preciosos, pero si estos han crecido en un chenil sin más contacto que su madre y un veterinario, es muy probable que tengamos un Shiba con dificultades en su relación con personas y otros perros, y que muestre un cierto aplanamiento afectivo. Por este motivo recomendamos buscar criadores que tengan sus camadas con ellos, en su hogar, en un ambiente lo más natural y similar al que el perro vivirá en su edad adulta.

El Shiba no es un perro agresivo por defecto, en absoluto. Una selección para la cría inadecuada y una falta de comprensión en su educación, ha dado lugar a ejemplares reactivos y/o agresivos. Hay que tener presente que el Shiba es un perro que no se amilana, territorial y competitivo, en especial el ejemplar macho; su postura erguida, su forma contundente de iniciar el contacto al saludar a otros perros, y su juego enérgico y luchador, a menudo no es bienvenido por parte de otros perros y personas.

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Allaikha’s Balrog, nuestro shiba macho, atento al entorno.

 

Escapar o permanecer, esa es la cuestión

Su tendencia escapista es bien sabida por todo aquel que ha compartido su vida con un ejemplar de esta raza. Excavar debajo de una valla hasta poder salir por debajo, (e incluso regresar, sin que te hayas dado cuenta), es un acontecimiento más que probable si tienes un Shiba. Sacarse el collar o arnés con una destreza propia del mejor de los magos, es una habilidad que te sorprenderá, y no gratamente. Para hacernos la convivencia con ellos aún más divertida, un Shiba perfectamente educado, sin antecedentes de fuga, puede correr decenas de metros por el parque e ignorar deliberadamente nuestro «ven aquí». El Shiba puede llegar a ser realmente impredecible, en especial si está aburrido, o si su dueño/tutor, o entrenador, no es lo suficientemente interesante y motivador como a él le gustaría.

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Tres jóvenes Shibas descansando de los juegos. Demasiado satisfechos y cansados para escapar a ningún lado 😉

 

Temperamento

Un Shiba no tiene miramientos ni con perros pequeños, ni con cachorros, ni con niños, ni adultos si está harto, si se está agobiando, puede gruñir, sacar los dientes e incluso marcar. Sin embargo, él intentará por todos los medios comunicar su malestar, antes que hacer daño a otros, en especial si se trata de un cachorro o un humano.

Un ejemplar de esta raza bien socializado con personas y perros, cuya familia le haya tratado con afecto y confianza, es una criatura juguetona, traviesa, que buscará tu regazo, y te mirará con ternura. Un Shiba bien educado y socializado desde cachorro no dejará de ser un Shiba, pero mostrará un carácter cálido (dentro de lo que cabe esperar de este perro «gatuno») e incluso permitirá que lo abraces y sobes. Además, un ejemplar correctamente socializado, de líneas de cría de buen carácter, será un perro entregado a su familia y a los niños que en la familia pueda haber: protegiéndolos, vigilándolos y mostrando una delicadeza espectacular con los mismos.

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Balrog de cachorro encantado de estar en brazos

 

A pesar de su apariencia fría e indiferente, es un animal sensible que está deseando confiar en su familia y compartir un paseo con los mismos en libertad. Para los que vivimos con Shibas (y yo diría que cualquier perro), resulta muy reconfortante poder pasear por el monte con nuestro pequeño lobo, y que este nos acompañe y nos vigile (casi incluso que nos guíe) desde lo alto de las rocas, bajando entre los arbustos solo para saludarnos. Aunque esto es el sueño de cualquier persona que tenga un perro con el que quiera pasear (lo contrario no se entiende), en el caso del Shiba, suele requerir entrenamiento, vinculación afectiva y un trabajo adaptado a sus particularidades.

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Mono no aware Kuroi, Ukiyo, interesada por un objeto lejano.

Siempre alerta

Otra característica de esta raza es la vigilancia y la protección del hogar. Si bien no son perros muy ladradores, (los machos son especialmente silenciosos), ante los ruidos y la aproximación a su hogar por parte de extraños, muestran una conducta atenta y en ocasiones emiten ladridos contundentes y aislados, para avisar a sus dueños y ahuyentar a los extraños. Curiosamente, parece un hecho probado, que las hembras ladran más defensivamente, y su ladrido es agudo y estridente, casi como un grito. Es importante tener en cuenta que su tendencia es avisar, que no defender. No es un perro de guarda y es improbable que ataque a los intrusos.

Higiene y apetito

En general, se trata de un perro especialmente meticuloso en su limpieza, que pronto aprende a hacer sus necesidades fuera de casa. Es una raza poco destructiva, respeta el mobiliario del hogar y,generalmente, sabe distinguir sus juguetes de los objetos que no lo son. Adora jugar y requiere actividad moderada, siendo muy versátil en ese sentido. Necesita una familia que sepa quererlo y cuidarlo con delicadeza y sin violencia, pero con firmeza y disciplina.

Su apetito es algo esquisito, y puede pasar días sin comer si no le gusta lo que hay en su cuenco. En general muestran predilección por los alimentos compuestos por pescado, pero pierden el interés por la comida si esta no es variada. Normalmente, las raciones de comida para un Shiba son inferiores a las de cualquier otra raza, quizá se debe a un mejor aprovechamiento nutricional y metabólico que otras razas no primitivas.

¿Es el Shiba inu adecuado para ti?

No es para ti si…

  • Buscas un perro pequeño y bonito, no has decidido la raza, pero actualmente no tienes suficiente tiempo al día para adiestrarlo, educarlo y soltarlo en espacio adecuados.
  • Buscas un perro japonés, te gusta su aspecto, pero quieres que sea cariñoso, dócil, obediente, y paciente con los niños. Es decir, quieres un Shiba por fuera y un Golden Retriever por dentro.
  • Tienes poca experiencia con perros, o ninguna, y por diferentes motivos no podrás invertir en cursos de educación canina, actividades de socialización grupal, etc.
  • Quieres un perro obediente que camine a tu lado, y no sea necesaria la correa prácticamente nunca.
  • Crees que el Shiba es un perro dominante, crees en la teoría de la dominancia y que la clave es que el Shiba sepa que eres tú el que manda.

 

Es adecuada para ti si…

  • Estás dispuesto a aprender, a educarlo correctamente y a buscar toda la ayuda que necesites, y tienes tiempo y recursos para ello.
  • Ya has tenido perros de estas características y han tenido una educación correcta y una vida social satisfactoria.
  • Te has informado y sabes la inversión que requiere esta raza, tanto en el ejemplar en sí como en su educación.
  • Tienes tiempo, y recursos, para darle una vida con tiempo de ocio, cuidados veterinarios, educación, y libertad para correr, jugar, conocer otros perros y ser feliz.
  • Has acabo el artículo emocionado pensando «este es justo el perro que quiero» (y se cumple lo anterior).
  • Ya tienes un Shiba, quieres otro (vas por el camino de la perdición) y estás «curao de espanto» (y se cumple lo anterior :-P).

 

¿Te ha gustado el artículo? ¿Ya tienes un Shiba? Si te apetece, déjanos tus impresiones en los comentarios.

¡Gracias por leer y hasta la próxima!

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Las Navidades y el estómago de nuestros perros

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Ginga 

Se acercan las Navidades. Fechas en las que nuestro hogar se llena de familiares y/o amigos. Fechas en las que comemos más de la cuenta, fechas en las que el perro ansía que se caigan cosillas prohibidas, de esas que, no sabe por qué, su familia no quiere que cate. Los que tienen perro temen que acabe atiborrado, porque la abuela/o está convencida/o de que de toda la vida se le ha dado al perro las sobras del redondo y no ha pasado nada (o un cocido completo, como le pasó a un vecino mío, cuyo perro se fue al otro barrio con el estómago lleno, eso sí). Los sobrinos les tiran patatas fritas porque es muy gracioso, y a no sé quién le da pena la cara del perro (normal, siglos de perfeccionamiento de esas caritas han sido necesarios para calentar nuestro frío corazón), y le deja caer pan y hasta, si le ha dado la suficiente pena, jamón del bueno.

Para el perro que se encuentra en estas circunstancias de lluvia de comida, la felicidad no tiene fin. 

Pidiendo disculpas por adelantado por el tono trágico-cómico, quería escribir esta breve entrada porque después de años compartiendo mi vida con perros, he escuchado historias con diferentes desenlaces en este sentido, y seguro que vosotros también. Tengo amigos que lo pasan muy mal en estas fechas porque han tenido experiencias desastrosas, de tener que ir a urgencias porque al perro le ha causado una obstrucción unos huesos que cazó de la basura, o por un cólico por toda la guarrería que le fueron dando. Otras personas tenemos la suerte de no tener que enfrentarnos a esto, bien porque nuestros familiares están concienciados, bien porque es una familia pequeña y es fácil concienciarlos y controlarlos.

Quiero escribir esto porque tenemos que ser conscientes de que, si no podemos proteger al perro de las visitas, o no se tienen visitas (acto bastante asocial que no recomiendo :-/ ) o dejamos que el perro se quede con sus juguetes, su cama y un conjunto de chuches caninas que sí pueda comer, en una habitación aparte. En la sobremesa, por ejemplo, sin comida de por medio, y si el perro lo desea, podríamos dejarlo disfrutar con la familia (aunque hay perros, en especial como el Shiba, que más que disfrutarlo lo sufren, ya que les sobrepasa el contacto físico, el ruido y la atención que recae sobre ellos).

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A las personas que no tienen perro y que vienen de visita, aunque sean familiares políticos o nuestros propios padres tenemos que dejarles claro los peligros de que les den comida. Podemos incluso dejarles chuches caninas para que le den, si al final dejamos que el perro esté durante la comida o la cena.

Tenemos que ponernos también en el lugar de las personas que vienen a casa, en especial si no tienen perro, es muy probable que no sean conscientes de que están haciendo algo dañino. También ocurre que algunas personas se sienten muy incomodadas por la mirada insistente del perro, o porque se les sube encima (nuestro perro sabe que estamos distraídos y no les importa ser impunemente maleducados), y le dan comida solo para que les dejen en paz. A este respecto insisto: si el perro no puede estar con nosotros en la comida, no pasa nada, él no tiene un calendario y no le va a contar a sus amigos en el parque que en Noche Buena le dejamos en la habitación. Somos muy sentimentales con nuestros perros, cosa que es bonita y que claramente quiere decir que les queremos profundamente, pero en ocasiones nos estamos preocupando por algo que a ellos no les importa.

Aquí dejo mi sermón, si tienes perro: protégelo en estas fechas, de la comida insana, del ruido, del estrés, de intromisiones en su espacio, de que lo cojan en brazos o lo atosiguen (a veces después de las fiestas el perro sufre una tremenda diarrea sin haber comido nada inadecuado, solo por estrés). Si no tienes perro y vas a casa de alguien que sí: no le des comida, o pregúntale a su familia qué puedes darle.

Mil gracias por leer, y ¡hasta la próxima!

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Control de la mordida

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Los cachorros tienen unos dientes especialmente afilados hasta el cambio de dentición. A menudo, su nivel alto de actividad, su tendencia innata a morder, y la ausencia de actividades educativas para que aprenda control de la mordida, pueden dar lugar a pequeños incidentes en los cuales nuestra manos salen mal paradas.

Para enseñarle a nuestro cachorro a controlar la intensidad con la que mordisquea tenemos que aceptar que nos mordisquee. Nuestro perro no es malo porque muerda, morder para ellos es como para nosotros agarrar la cafetera, tocar la ropa que estamos pensando en comprar, o dar la mano. Igual que podemos golpear con las manos, los perros pueden hacer daño, intencionadamente o no, con su boca. Impedir que nuestro perro use su boca, sus dientes, y su mandíbula, es como obligarle a una persona a actuar como si no tuviera manos.

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Haru y Pícara

En mi opinión, algunas razas son más propensas que otras a utilizar sus dientes. En el Shiba, los dientes se utilizan especialmente para indicar, con mucha claridad, su incomodidad, también es habitual en el juego, desde muy pequeño, con gruñidos, marcaje y presa. Podemos ver la predilección por este tipo de juego cuando se encuentran con otro Shiba o con otro perro que comparte este mismo estilo. Como en todo, siempre hay excepciones, y hay individuos que no tienen este tipo de juego.

El cachorro tiene poca capacidad de control, pero de forma natural pueden aprender a identificar si están haciendo daño al morder. Su madre, y compañeros del grupo social (lo que solemos llamar «manada»), así como hermanos, indican al cachorro cuando está usando una fuerza excesiva en la mordida y, por tanto, hace daño. Lo indican con un alarido y, a veces «devolviendo el golpe». Aunque reciban esta información de sus congéneres, nosotros también debemos hacer sesiones educativas con él, puesto que aplicará la fuerza en la mordida que aplica en los otros perros, y esto es un problema para nosotros. ¿Por qué es problemático para nosotros, por qué no podemos pensar que ya le están enseñando los otros perros y con eso es suficiente? La cosa es bastante más sencilla de lo que parece, los perros están protegidos por una piel más gruesa que la de nuestras manos, y un manto de pelo (especialmente espeso en el Shiba). La misma presión que el cachorro ejerce al jugar con sus hermanos, resulta muy dolorosa para nuestras manos (y ya no os cuento para nuestra cara, si pretendemos dejar que nos dé «besitos» en ella).

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Pícara

 

¿Cómo se enseña control de la mordida? Digamos que lo que estamos enseñando al perro es, en cierta forma, nuestro particular umbral del dolor. Veremos que el perro, (en edad adulta), tiene la capacidad de entender con qué miembros de la familia puede jugar más bruto y apretar más, pueden distinguir entre un ser más vulnerable y otro más fuerte, por eso son capaces de tratar con delicadeza a los niños y a los ancianos; esto es gracias, en gran medida, a las nociones que desarrolla de cachorro.

Para que nuestro cachorro entienda que nuestras manos son frágiles, hay que dejar que conozca nuestras manos. Nuestras manos deben ser fuente de caricias, y seguridad. Nuestras manos no pueden ser fuente de castigo, ni de imposición, es decir, no debemos pegarlo, ni imponerle caricias, abrazos, o agarres.

Sentados en el suelo con nuestro cachorro, dejaremos que nos lama las manos y las mordisquee. No esperaremos a que nos haga realmente daño, cuando consideremos que la presión empieza a ser fuerte, exclamaremos «¡Ay!» lo suficientemente alto y claro para que el cachorro baje la intensidad o retire sus dientes del contacto con nuestra piel (sin provocarle miedo). Cuando lo haga, le diremos «muy bien» suavemente, y lo acariciaremos, y le dejaremos volver a lamernos las manos y mordisquear si lo desea. No le meteremos la mano en la boca, ni le alteraremos excesivamente para que nos muerda. Podemos jugar con las manos enérgicamente si nuestro cachorro tiene control sobre su mordida, si no es así, es mejor posponer este tipo de juego.

Si el cachorro está sobreexcitado, no es el momento para practicar estos ejercicios, será mejor redirigir la mordida a juguetes para tales fines.

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Pícara

En este sentido es importante que asumamos que los perros suelen romper sus juguetes, y que no podemos dejar de darle juguetes porque «no le duran ni dos días». Es poco habitual que un perro trate los juguetes con delicadeza, y permanezcan como nuevos para siempre. Si el perro es exageradamente destructivo, quizá deberíamos replantearnos si sus tiempos de ocio son adecuados, podría padecer ansiedad.

 

Os dejo un vídeo que espero sea ilustrativo de lo expuesto:

 

Artículos recomendados:

http://www.orbicanes.com/news/925-ensenar-al-cachorro-la-inhibicion-de-la-mordida

http://animaltraining.com.mx/ensena-a-tu-perro-a-controlar-la-fuerza-de-su-mordida/

 

Notas:

  • Encontraréis artículos que relacionan la mordida y la dominancia. Quería dejar mi opinión al respecto, y es que no es positivo ver la educación canina como una lucha de poder. Nuestro perro en general lo que quiere es estar en paz con nosotros, no tiene necesidad de dominarnos  porque sabe que somos su familia y amigos. Si fuera cierto que el perro tiene ese ansia por dominar hasta a nuestra abuela, ¿no hubiera sido complicado pasar juntos todos estos siglos de unión entre el Ser Humano y el perro?
  • Quizá os genere inquietud pensar que si dejamos que nuestro perro mordisquee no vamos a poder impedirlo posteriormente, cuando no queramos que nos mordisquee, ni fuerte, ni flojo. Es normal que pensemos esto, pero creo que si lo volvemos a pensar veremos que en realidad esto no tiene fundamento. No tiene fundamento porque en la educación de nuestro perro le vamos a enseñar, o deberíamos, un código de comunicación. En ese código tenemos la palabra «no» para indicarte que queremos que deje de hacer algo (os dejo un artículo que me gusta mucho al respecto, click aquí). Igual que le decimos a un amigo, conocido, o cualquier persona que no nos apetece [lo que sea] en este momento, también se lo podremos decir a nuestro perro. Por otro lado, el mordisqueo de manos es más una fase de cachorro, que una costumbre inherente al perro.

Espero recibir vuestro feedback, experiencias, y sugerencias, como en anteriores ocasiones 🙂

¡Hasta el próximo artículo!

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